Conciencia corporal en el dolor crónico. Time In.

 

Si la emoción es placentera, la disfrutamos como si se tratara de un lujo,
si es dolorosa, la padecemos como una intrusión inoportuna
 
Antonio Damasio

Sigue siendo un reto importante ayudar a las personas con dolor crónico en desaprender, aprender o reaprender patrones de movimiento. Frecuentemente estos patrones causan limitación en los movimientos del cuerpo y por extensión, sus capacidades funcionales. La orientación de las estrategias físicas sobre la estructura corporal ha estado encaminada sobre la mejora de la postura, flexibilidad y coordinación. Ahora, se ha comprobado que solo con este tipo de estrategias no es suficiente1. Luego, hay que centrarse en la relación de estos patrones de movimiento con la interpretación que la persona hace del dolor, experiencia de la enfermedad y qué toma de decisiones hace a través del tiempo para aliviar el dolor.

Actualmente existe un creciente interés en intervenciones que mejoran la propia conciencia, aceptación y la atención plena de experiencias internas como las emociones, los pensamientos y las sensaciones físicas2 3. Las intervenciones sobre la conciencia del cuerpo producen alteraciones positivas sobre los procesos mentales (e.g., atención, interpretación, valoración, creencias, recuerdos, condicionamientos, actitudes, afectos)4.

La conciencia corporal puede ser útil en el tratamiento de enfermedades crónicas como: dolor crónico lumbar, insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardíaca congestiva, fibromialgia y el síndrome del intestino irritable2. Las intervenciones orientadas al cuerpo (conciencia) se dirigen a cómo utilizar el cuerpo en su función, comportamiento e interacción con uno mismo y los demás5. La interdependencia que hay entre los movimientos, los recuerdos, emociones y expresiones verbales nos obliga a colocar nuestros cuerpos en un patrón muy lejano a su comportamiento natural. Por ejemplo, el cuerpo reacciona frente a una situación estresante como un todo, como un sistema completo. Los tejidos corporales se sobrecargan por la repetición de determinados patrones a lo largo del tiempo, estructurando el cuerpo, generando molestias y desencadenando o agravando el dolor crónico. Además, cuando los diferentes aspectos cognitivos, emocionales o sociales se describen como limitadas y rígidas en su expresión, también se puede describir en sus patrones de movimiento6.

Time in (ver figura 1) se integra en un enfoque biopsicosocial que utiliza la conciencia corporal y la autogestión del dolor como camino hacia la reestructuración de la persona física y psíquica. Integra y dinamiza dos perspectivas: neurofisiológica (propiocepción e interocepción) y psicológica (creación de nuevas experiencias o significados).

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Figura 1. Time In se combina de estrategias propioceptivas, interoceptivas y psicológicas que facilitan la identificación de recursos personales.

Perspectiva neurofisiológica

La propiocepción y la interocepción son procesos complejos sensorio-perceptivos que están en constante conexión con el cerebro, recibiendo y mandando información que se codifica, traduce y se representa constantemente. La propiocepción se encarga de percibir los ángulos articulares y tensiones musculares, en el movimiento, la postura y el equilibrio. La interocepción percibe las sensaciones desde el interior del cuerpo y comprende la percepción de sensaciones físicas relacionadas con la función de los órganos internos, (e.g. respiración, ritmo de corazón). La neurociencia ha sugerido una red de regiones del cerebro donde se procesa la interocepción y cómo se relaciona con las emociones, el dolor y la toma de decisiones4. La conciencia de las sensaciones físicas asociadas con las emociones es un elemento clave para la regulación del afecto y el sentido del yo.

Algunas estrategias propioceptivas, como el estiramiento dinámico7, se apoyan en un marco conceptual creciente del movimiento en el campo de la investigación de la fascia o tejido conectivo.  La fascia contiene una fuente rica de nervios sensoriales, incluyendo receptores propioceptivos, receptores multimodales y terminaciones nerviosas nociceptivas. En estudios sobre personas sin dolor, los estiramientos dinámicos realizados una o dos veces por semana, en sesiones de 30 minutos, son suficientes para la remodelación del colágeno con un tiempo entre los 6 meses y los 2 años, que darán lugar a un ágil, flexible y resistente tejido conectivo7. Estos resultados hacen que sea de interés que estos tipos de estiramientos ser realicen en personas con dolor crónico. Estos estiramientos facilitan la conversión de señales mecánicas del movimiento en cambios en los tejidos, por medio del flujo de iones, cinética de unión molecular, transducción de señales, transcripción de genes, cambio celular y patrones de desarrollo8

Perspectiva psicológica

Como se dijo anteriormente centrarse solamente en las estrategias físicas sobre personas con dolor crónico es insuficiente. Es necesario sumergirse en las interpretaciones individuales, sociales y culturales que existen sobre el dolor, procedentes generalmente del modelo biomédico. Las interpretaciones de la enfermedad, las experiencias del dolor y/o discapacidad se forman en relación con la profundidad y diversidad de sus «recursos interpretativos”9. El término «recursos interpretativos” se refiere a un grupo de creencias, valores y comportamientos que se derivan de influencias culturales y sociales, así como la propias circunstancias e historias de las personas6. Estas influencias culturales y sociales constituyen una manera de entender las experiencias (a menudo inconscientemente) que permite a las personas a llevar a eventos particulares de su experiencia a una comparación general con experiencias similares propias y de los otros (e.g., tener dolor y mantener reposo sin movimiento, ya que este puede ser perjudicial). Asociado a esto, las personas con dolor crónico informan de una sensación de angustia en sus intentos de encontrar un equilibrio entre sus propias interpretaciones de su experiencia de la enfermedad y lo que otros entienden y esperan de ellos1. Los “recursos interpretativos” interfieren en las personas en producir cambios con respecto a su dolor.

Time In ha sido eficaz en la disminución de la intensidad del dolor y síntomas psicológicos asociados al dolor y aumentó la calidad de vida de la persona con dolor crónico10. El objetivo del programa Time in es guiar a las personas con dolor crónico a hacer exploraciones, mediante la conciencia corporal, acerca de la relación que hay entre las reacciones de sus cuerpos con el pensamiento, emociones y relación. Además, se abre la posibilidad a experimentar la incorporación del cuerpo en la vida cotidiana para encontrar, valorar y construir nuevos caminos de afrontamiento del dolor, respondiendo a las sensaciones corporales y de las demandas externas. Kelly11(1955/1991) llama la atención de la capacidad humana de redefinir o reinterpretar el significado de alguna situación o síntoma. Por ello, es necesaria desde un punto de vista educativo y de rehabilitación una metodología que permita adquirir a la persona elaborar sus propios significados de sucesos y posibilidades de construcciones alternativas. Para que se produzca el “cambio” hay que explorar en el movimiento, llena de perspectivas de pensamiento y por tanto reconstruir actuales pautas estereotipados del movimiento.

Referencias bibliográficas

  1. Steen E, Haugli L. The body has a history: an educacional intervention programme for people with generalised chronic musculoskeletal pain. Patient Educ Couns, 2000; 41:181-95.
  2. Courtois I, Cools F, Calsius, J. Effectiveness of body Awareness interventions in fibromyalgia and chronic fatigue syndrome: a systematic review and meta-analysis. J Bodyw Mov Ther 2014; 20:1-22
  3. Lumley MA, Cohen JL, Borszcz GS, Cano A, Radcliffe AM. Pain and Emotion: A Biopsychosocial Review of Recent Research. J Clin Psycho 2011; 67(9): 942-68.
  4. Mehling WE, Gopisetty V, Daubenmier J, Price CJ, Hecht FM, Stewart A. Body Awareness: Construct and Self-Report Measures. PLoS ONE 2001; 4(5):e5614.
  5. Gyllensten AL, Skär L, Miller M, Gard G. Embodied identityd a deeper understanding of body awareness. Physiother Theory Practic 2010; 26(7): 439-46.
  6. Edwards I, Jones M, Hillier S. The interpretation of experience and its relationship to body movement: A clinical reasoning perspective. Man Ther 2006;11:2-10.
  7. Schleip R, Müller DG. Training principles for fascial connective tissues: Scientific foundation and suggested practical applications. J Bodyw Mov Ther 2013;17:103-15.
  8. Ingber DE. Tensegrity-based mechanosensing from macro to micro. Progr Biophys Mol Bio 2008; 97:163–79.
  9. White M. Narrative therapy. 1998. Adelaide, Australia: Dulwich Centre.
  10. Cantero Braojos MA, Cabrera León A, López Gonzalez, MA, Saúl Gutiérrez, LA. Evaluación De Una Intervención (Time In): ¿Reduce la Intensidad Del Dolor Crónico? 2017 (en prensa)
  11. Kelly GA. The psychology of personal constructs (Vols. 1 & 2). 1955/1991. London, UK: Routledge.